Entrevista con Enrique Bustamante
Enrique Bustamante es catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad Complutense. Es uno de los expertos encargados de la reforma de los medios de comunicación estatales, componente del denominado Comité de sabios de RTVE, nombrado por el Gobierno para diseñar un plan de futuro para la RTV pública. Bustamante ha sido secretario general de la Universidad Menéndez Pelayo y catedrático UNESCO de las universidades Sthendal de Grenoble y Lyon II, así como fundador de la revista de investigación en comunicación Telos, de la que sigue siendo director. Además es autor de numerosos libros.
Muf@ce. Revista electrónica de la Mutualidad Gneral de Funcionarios Civiles del Estado. No. 198. Marzo-Mayo de 2005.
Muf@ce. Revista electrónica de la Mutualidad Gneral de Funcionarios Civiles del Estado: ¿Tiene que ser la información un servicio público?
Enrique Bustamante: La necesidad para la sociedad española de un servicio público en la radiotelevisión es fundamental pese a todos los cambios tecnológicos. Es cierto que el argumento tecnológico inicial de la radiotelevisión en Europa, en base a la escasez del espectro de ondas que el Estado debía regular y controlar, se ha debilitado aparentemente, porque ahora están las diferentes nuevas redes, como el cable, el satélite o la televisión digital terrestre, que ofrecen más posibilidades de canales. Pero los dos primeros se han orientado hacia un sistema de todo pago que trae consigo nuevas discriminaciones sociales. De forma que las nuevas tecnologías hacen más necesaria que nunca una radiotelevisión como servicio público, que defienda la cultura, la educación y los derechos y valores constitucionales, además de la cohesión social y la vertebración nacional del Estado autonómico. En conjunto, en la Sociedad de la Información descubrimos que es mayor aún la trascendencia del servicio público, porque sin él estaríamos abocados a una grave discriminación entre los ciudadanos, a una grave fractura social entre los conectados y los desconectados. Y esa consideración se aplica también a la labor de recogida de la información de base, como la que realiza la Agencia EFE.
Muf@ce: ¿En qué ha basado su labor el comité de sabios?
E.B.: El decreto que nos nombró nos encargaba una reforma en tres grandes apartados: los contenidos como servicio público, el marco jurídico y el modelo financiero, y partía de la base de que los medios públicos no tienen hoy el suficiente y adecuado desarrollo jurídico de acuerdo con la Constitución. El Consejo ha tratado de responder a las tres cuestiones, atendiendo a una amplia audiencia de propuestas de las entidades sociales, a una acrisolada experiencia europea de servicio público y a una copiosa documentación de la Unión Europea. En los contenidos hemos procurado una estricta definición de la programación del servicio público que nunca se había hecho con precisión en España, donde hasta Los Morancos parecían incluirse en esas funciones. En la gestión hemos buscado una estructura independiente de los Gobiernos pero responsable y eficaz. Y en la financiación hemos dado las líneas maestras de un modelo estable y sostenible.
Muf@ce: ¿Han atendido a la definición de servicio público de la Unión Europea?
E.B.: Hemos estudiado minuciosamente la normativa y la jurisprudencia europeas, atendiendo a sus exigencias principales: una definición precisa y detallada de servicio público, su control riguroso por una autoridad independiente y la financiación estricta del coste neto de esas misiones específicas. Pero yo destacaría sobre todo que, por primera vez desde la Constitución, nuestro trabajo garantiza unos contenidos de servicio público para todos los ciudadanos, con especial atención a la cultura y la educación y a las minorías más inermes, como los niños, los jóvenes, los inmigrantes, la defensa de los derechos de la mujer...
Muf@ce: ¿Cómo se pueden conseguir unos medios de comunicación más transparentes?
E.B.: El gran problema del Estatuto de 1980 ha sido la gubernamentalización del nombramiento del Director General y un Consejo de Administración sin funciones de control y marcado por cuotas políticas. Este sistema, además de una sospecha permanente de manipulación política, ha generado una gran inestabilidad en la gestión, con catorce directores generales en veinticinco años.
Para evitar estos errores hemos diseñado una estructura que garantice la autonomía política, pero también la gestión responsable y profesional de RTVE y de EFE. Primero, un auténtico Consejo de Administración elegido por diversas instancias, de mandato inamovible e improrrogable para asegurar su profesionalidad e independencia. Estos Consejos elegirán y controlarán a un Director General, plenamente responsable además ante el Consejo Audiovisual y el Parlamento, tanto en sus misiones de servicio público como en sus objetivos empresariales. Además, proponemos Consejos de Redacción que defiendan la independencia informativa contra toda manipulación del poder político y del económico. Y Consejos Asesores efectivos que aseguren la participación de la sociedad civil así como la aplicación efectiva del derecho de acceso reconocido en la Constitución.
Muf@ce: Se hace hincapié desde diferentes estamentos en el incremento de subvenciones hasta el 50 por ciento y en la reducción de la publicidad. ¿Podría detallar estas cuestiones?
E.B.: Desgraciadamente, las informaciones que la prensa ha publicado antes de entregar el informe han sido con frecuencia parciales, distorsionadas e incluso sesgadas. Se nos ha atribuido el ordenar al Gobierno que asumiera la deuda histórica de RTVE, cuando ya el Gobierno anterior y el actual habían comprometido con Bruselas esta amortización de un dinero que, simplemente, representa lo que el Estado dejó de pagar durante los últimos catorce años.
Por otra parte, el Gobierno no nos encargó arreglar el pasado, cosa imposible, sino dar soluciones para el futuro. Nuestra labor ha sido pues, una vez puesto el contador a cero, buscar un modelo económico viable y sostenible para RTVE y EFE, con prohibición de endeudamiento futuro.
Muf@ce: ¿Sobre qué pilares básicos habría que sustentar una radiotelevisión que aspire a ser un servicio social al ciudadano?
E.B.: Pensamos que debe sustentarse en unos contenidos para todos los ciudadanos, pero también para los intereses y gustos minoritarios; en una programación equilibrada en todos los géneros, con especial atención a la información, la educación y la cultura, pero también al entretenimiento de calidad. En definitiva, marcamos una concepción del servicio público de comunicación anclada en su rentabilidad social. Una línea que Europa ha testado durante décadas, en consonancia con su modelo social, y que en España nunca se ha aplicado estrictamente después de veintisiete años de Constitución democrática.
Muf@ce: ¿Cómo se puede controlar la telebasura?
E.B.: Telebasura es ciertamente un concepto ambiguo, que abarca desde la avalancha de programas del corazón, de sucesos o de reality show, con derivaciones perversas como el crecimiento incontrolado de los insultos o los valores anticonstitucionales e insolidarios, hasta unos telediarios de espectáculo que van perdiendo su carácter de información para la participación democrática. En mi opinión, los factores que causan esa saturación salvaje están en la ausencia de una auténtica radiotelevisión pública que actúe como referencia de calidad, y en la falta de un auténtico Consejo Audiovisual frente a lo que ocurre en toda la Unión Europea, que regule el conjunto del sistema audiovisual y haga cumplir las leyes. En ausencia de ese Consejo ni siquiera se ha desarrollado la autorregulación de los agentes del sector, que sólo suele funcionar cuando existe una autoridad independiente, porque la actuación de los Gobiernos es siempre sospechosa políticamente, y cuando participan en ese control los propios usuarios y sus asociaciones representativas.
Muf@ce: ¿Es la televisión digital el futuro del medio?
E.B.: De forma inevitable. Y eso significará una oferta mucho mayor de canales pero también de nuevos servicios interactivos. Además, en un mundo completamente mercantilizado, en el que el satélite, el cable o el acceso por línea telefónica a Internet tienden a basarse siempre en el pago del usuario, habrá sectores muy importantes, incluso mayoritarios de la población, expulsados de los beneficios de la Sociedad de la Información. Por eso el papel de la radiotelevisión digital terrestre es tan importante, por su carácter universal a un coste reducido y para toda la población, como puerta para el acceso igualitario a las potencialidades de las redes digitales para la educación, la información, la cultura e incluso la competencia profesional.
- Log in to post comments











































