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Atrapados en la tormenta de la COVID - 19: La salud de la mujer, el niño y el adolescente en el contexto de la CSU y los ODS

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Este documento, elaborado por el Panel Independiente sobre Rendición de Cuentas, revisa los indicadores claves de la iniciativa Todas las Mujeres, Todos los Niños, Todos los Adolescentes (EWEC por su sigla en inglés) para hacer seguimiento al avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las implicaciones del COVID 19 en la salud y los derechos de las mujeres, los niños y los adolescentes.

Como relaciona el documento, incluso antes de la COVID-19, los avances mundiales hacia las metas de 2030 para salvar las vidas de las mujeres y los niños acumulaban un retraso en torno al 20%. Solo entre un tercio y la mitad de la población mundial estaba cubierta por los servicios esenciales de salud y más de 900 millones de personas tenían que hacer frente a pagos catastróficos por para procurarse atención de salud, situaciones que han empeorado con la pandemia.

Por otra parte, las consecuencias indirectas del COVID 19 en las mujeres embarazadas, los recién nacidos, los niños pequeños y los adolescentes, son enormes. Los servicios de salud y el apoyo social y financiero que se les prestaba se están desmoronando; se han producido cierres masivos de clínicas de salud reproductiva; se han reducido los servicios (incluidas las pruebas del VIH y la atención posterior al aborto) y se ha generado una escasez generalizada de suministros de salud reproductiva; se suspendieron las campañas de inmunización; millones de niños se quedaran sin ciertas comidas por el cierre de las escuelas y los adolescentes sufrieran mayores amenazas físicas, aislamiento y problemas de salud mental; aumentó el riesgo de abuso y explotación en línea y la violencia doméstica.

Debido a que todavía no se dispone de datos completos y validados para el año 2020, los diversos estudios en marcha utilizan supuestos, situaciones y diseños distintos para estimar los efectos de la COVID-19 en la salud de las mujeres y los niños. Se estima que entre 71 millones de personas podrían verse abocadas a la pobreza extrema, con efectos desproporcionados sobre las mujeres y los niños, en particular en lo que respecta al acceso a la atención financiera y al apoyo social.

Igualmente, definió unas dificultades apremiantes que hay que atender: 

  • Las mujeres, los niños y los adolescentes tienen muchas más probabilidades de morir en países afectados por situaciones de fragilidad y conflicto que en otros países.
  • La salud de las mujeres, los niños y los adolescentes se pone en riesgo cuando los países tienen una capacidad limitada para recopilar y analizar datos de salud y población, como los nacimientos y las muertes.
  • Las mujeres, los niños y los adolescentes se ven desproporcionadamente afectados por las las grandes desigualdades entre los países y dentro de ellos y las brechas significativas de equidad, como la baja cobertura de los servicios de salud esenciales, la escasez de personal sanitario y la injusticia racial.
  • El gasto en salud desperdiciado (entre el 20% y 40%) limita gravemente los recursos disponibles para la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes y socava la confianza a nivel mundial.

Sin embargo, también se han identificado factores de éxito; los países que obtienen mejores resultados en la reducción de la mortalidad materna e infantil también tienen mejor desempeño en una serie de factores basados en evidencia como los datos y la información, las leyes y las políticas, que les permiten invertir de manera justificada. Esto sugiere que el uso que se da al gasto en salud es tan importante como la cantidad que se gasta.

Para poner estos temas perspectiva, el Panel Independiente sobre Rendición de Cuentas elaboró y analizó “tarjetas de puntuación” de los países, por categoría de ingresos. Estas demuestran que todos los países pueden lograr grandes mejoras si utilizan sus recursos de manera más eficaz. También encargó estudios de casos para examinar las experiencias relacionadas con salud y rendición de cuentas, que afectan a la mujer, el niño y el adolescente, en cinco países (Etiopía, Georgia, Guatemala, Kenya y Papua Nueva Guinea).

A fin de revertir estas tendencias y avanzar hacia el cumplimiento de las metas de la agenda 2030, el Panel Independiente sobre Rendición de Cuentas presenta un marco de responsabilidad basado en cuatro pilares: 

  • Compromiso: todos los que hayan adquirido un compromiso y tengan la responsabilidad de actuar deben tener claras sus funciones y obligaciones en relación con el logro de los objetivos y la satisfacción de los derechos acordados.
  • Justificación: las decisiones y las acciones relacionadas con los compromisos deben apoyarse y explicarse a partir de las pruebas, los derechos y el estado de derecho. 
  • Aplicación: es necesario institucionalizar y poner en práctica las funciones básicas de la rendición de cuentas —a saber, la supervisión, la revisión y la reparación— de forma constructiva para facilitar el aprendizaje y los progresos.
  • Progreso: debe garantizarse el avance constante hacia las metas y los derechos acordados y todo cambio de rumbo debe justificarse.

Esta rendición de cuentas la llevan a cabo las autoridades, los agentes no estatales, las personas y las instituciones, y se puede utilizar para hacer un seguimiento de las obligaciones de los responsables y las reivindicaciones de los titulares de derechos.

Finalmente, el documento consigna una serie de recomendaciones para la utilización de este marco:

  • Invertir en los sistemas de datos del país para la seguridad nacional y mundial: los países deben invertir en sistemas de datos, como el registro de nacimientos y defunciones, para asegurarse de que todas las mujeres, todos los niños y todos los adolescentes cuentan y se cuentan. Esto implica voluntad política de parte de los gobiernos y suficiente inversión.
  • Institucionalizar las funciones y las características de la rendición de cuentas:  se deben establecer cometidos y responsabilidades claros y acordar plazos para la ejecución de las funciones de rendición de cuentas. Todas las instituciones, las políticas, los programas y los procesos relacionados con la salud de la mujer, el niño y el adolescente deben contar con disposiciones explícitas de rendición de cuentas que incorporen la vigilancia y el examen institucionalizados y que conduzcan a reparaciones y medidas basadas en recomendaciones concretas. Las medidas adoptadas deben verificarse y auditarse periódicamente.
  • Democratizar la rendición de cuentas para incluir las opiniones de las personas y las comunidades: es fundamental que, en todos los niveles de la dirección política,los gobiernos y otras partes interesadas, se escuchen las necesidades y prioridades expresadas por la población y se actúe en consecuencia.
Source

Página web de Todas las Mujeres Todos los Niños. 5 de diciembre de 2020.

Foto tomada del documento original. Página 35: © UNICEF/UNI46565/Markisz.